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Mi mujer no es muy adicta al sexo. Cumple con su débito matrimonial
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normal, se corre o lo imita, y pare usted de contar. Algunas veces llega |
tan pronto al orgasmo que se nota claramente, ya que una mujer que sea tán rápida estaría dispuesta a otro, y otro…y ella en cambio a los poco movimientos se queda quieta dejándome in albis.
Y yo creo que la culpa es mía. Pese a que de novios nos echamos bastantes polvos, todos fueron como vulgarmente se dice a salto de mata, desparramando la vista a todos lados por si alguien llegaba y nos interrumpía, ya que lo hacíamos en los sitios más inverosímiles e insospechados: detrás de unas rocas en días de excursión; en una oficina vacía por las tardes, pero en peligro de que llegara alguien; en algún callejón oscuro y solitario…, incluso dentro del mar, cosa harto difícil, separados de la playa pero casi a la vista de los bañistas. En fin, que aprovechábamos cualquier ocasión, pero en realidad gozábamos poco y solo apagábamos algunas veces las calenturas. Principalmente yo, pues ella casi siempre quedaba frustrada.
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